sábado, 9 de noviembre de 2013

Y EN OTOÑO...UN POCO DE DRAMA...

¡Calla!

Mi corazón se agita, trona mi pecho.

La duda me mata, me suenan los oídos, pero

¡Calla!

Parece que elijo el camino correcto

cuando, de nuevo, resuena tu eco.

¡Calla!

No encuentro salida a tu recuerdo perpetuo

Te huelo, te oigo, te siento, te veo

¡Calla!

Tu imagen en el marco parece que habla

Esa foto, aquél viaje

¿dónde mirábamos?

¡Calla!

Me tapo los oídos, pero me hablas, hablas…

Y cuentas historias,

susurras, la cabeza me estalla

¡calla!

 

Te alejo, maldito, de mis sesos,

¡Sal de mi casa! Quédate muerto.

Deja que un ultimo aliento

lleve tus huesos.
CLAVE DE LUNA

Tú en clave de sol,
yo en clave de luna.
Tú bebes cerveza,
yo me como las aceitunas.
Tú das mil razones,
yo no encuentro ninguna,
miro por los rincones,
buscándolas una a una.
A mí me va el rock,
a ti, la tuna...
Tu en clave de sol,
yo en clave de luna.

domingo, 6 de octubre de 2013

Miedo



El miedo es un sinsentido. Me deja sin naturalidad o me hace que vuele más rápido de la cuenta.

No pienso lo que digo o lo pienso demasiado.

El miedo a que pase algo que no deseo me provoca pensar en las posibles e hipotéticas consecuencias, fantásticas, rocambolescas o, incluso, lógicas de un futuro que no ha existido aún.

El miedo a que no pase algo que deseo me induce a perder la posibilidad de cumplir ese sueño.

El miedo me paraliza y me impide hablar con frescura, no me deja hacerme entender.

El miedo a perder me hace sentir insegura.

El miedo a poseer…, poseer no… me hace sentir demasiado poderosa.

El miedo a estar sola me encierra aún más en mí misma. El miedo a estar sola me provoca a lanzarme a la calle, como al vacío, buscando cosas, personas, ruido.

El miedo a volar me impide hasta andar.

El miedo a partir, el miedo a volver…

Sólo el miedo, joder.

Sólo yo


Se acabó, me ratifico.

Elijo no adherirme a la malévola intención de los noticieros. Ya sé que hay gente muriendo de hambre en diversas partes del mundo.

Soy consciente de los conflictos que asolan almas por doquier, dejando tras de sí los rastros de la muerte y el desamor.

¡Ya está bien! No quiero seguirle el juego a los que se equivocan a propósito, sólo para estar en el sistema.

Elijo salir a la ventana y respirar aire fresco, acercarme a la orilla y remojar mis pies en el agua salada, sentir el calor del sol y la brisa marina sobre mi piel.

Y si sucumbida ante el placer de leer, me olvido momentáneamente de mí misma y el sol me calienta, prometo ir rauda y veloz a darme un buen chapuzón salvador de calores.

Sé donde estoy, ahora en la playa imaginada de mis recursos literarios. Sé lo que quiero: escribir lo que diga mi mano. Sé dónde ir: dónde me lleve mi cuerpo. Sé lo que quiero: aquello que apague mi deseo. Sé cómo conseguirlo: usándome entera en mi nombre y beneficio.

Sé quién soy: sólo yo.