martes, 4 de febrero de 2014

TAREA INCONCLUSA
                Voy a leerte libro eterno, tarea inconclusa sobre mi mesilla. 
                Voy a tomarte entre mis manos…Posaré mis dedos sobre tus suaves páginas.
                Voy a pasear mi vista sobre las curvas de tus “eses” y tus “oes”.
                Voy a dejarme llevar por la historia que cada noche me cuentas, alejándome del frío vacío de mi cama.
                Voy a saltar al abismo de tus fantasías…saborearé los párrafos minúsculos, tus mayúsculos comienzos de capítulo.
                Voy a sentirte punto por punto, letra a letra, de portada a contraportada.
                Y cuando extenuada de nuestro romance, mi cuerpo se afloje y tu peso me venza, cerraré mis ojos para seguir soñando contigo.

domingo, 2 de febrero de 2014

Las lineas de mi taza
                Una tarde, tomando tú un café y yo una infusión, hablamos del destino…decías que todo lo que hacemos está en nuestras líneas de vida, y que elegimos dentro de una gran variedad a nuestra disposición…lo decías mientras señalabas las líneas de la taza donde tomabas café…ambos estábamos de acuerdo y sonreímos. Entonces me paré a mirar las líneas de mi taza…y eso me hizo recordar.
…Cuando sentí que no estaba viviendo la vida que deseaba, la que me correspondía, comencé a hacer cambios.  Decidí salir del camino que había elegido hasta entonces, aunque hasta ese momento había parecido el correcto, al menos, a todos los demás…sin embargo algo dentro de mí decía “esto no es lo que quiero”…y cada vez con más fuerza.  Aunque simplemente me faltaba fuerza para salir de ese camino, de esa línea de vida…creía que era la única buena posible porque era buena para los demás. Pero a mí no me hacía feliz.
                El sufrimiento es algo innecesario. El dolor es inherente a la vida. Es inevitable, a veces ocurre algo que nos hace daño. Pero sufrir es permanecer cerca de lo que nos hace daño innecesariamente, o aferrarnos a la idea del dolor. O darle vueltas a las cosas dolorosas…a veces incluso creemos que merecemos sufrir porque estamos imbuidos en culpabilidades inculcadas…o renunciamos a ser felices porque nos resignamos a ello, o por no creer merecerlo. 
 Cuando me di cuenta de que podía elegir mi vida, me dio vértigo. De repente casi  no sabía qué hacer con tanta libertad…hasta que disfruté con ello.
              Decidí  cambiar de camino, de todos los que el universo había puesto a mi disposición. Gracias a todas las personas y acontecimientos que han estado en mi línea de vida anterior, gracias a todas las que están en la actual y gracias a todas las personas y acontecimientos que están por venir. Gracias al universo por darme toda una variedad de caminos donde poder encontrar lo que me hace feliz.