domingo, 6 de octubre de 2013

Sólo yo


Se acabó, me ratifico.

Elijo no adherirme a la malévola intención de los noticieros. Ya sé que hay gente muriendo de hambre en diversas partes del mundo.

Soy consciente de los conflictos que asolan almas por doquier, dejando tras de sí los rastros de la muerte y el desamor.

¡Ya está bien! No quiero seguirle el juego a los que se equivocan a propósito, sólo para estar en el sistema.

Elijo salir a la ventana y respirar aire fresco, acercarme a la orilla y remojar mis pies en el agua salada, sentir el calor del sol y la brisa marina sobre mi piel.

Y si sucumbida ante el placer de leer, me olvido momentáneamente de mí misma y el sol me calienta, prometo ir rauda y veloz a darme un buen chapuzón salvador de calores.

Sé donde estoy, ahora en la playa imaginada de mis recursos literarios. Sé lo que quiero: escribir lo que diga mi mano. Sé dónde ir: dónde me lleve mi cuerpo. Sé lo que quiero: aquello que apague mi deseo. Sé cómo conseguirlo: usándome entera en mi nombre y beneficio.

Sé quién soy: sólo yo.

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